jueves, 8 de enero de 2026
09/01/2026
Recordando
Cuando tenia 14 años y sentía que todo el mundo se me venia encima por estar luchando contra una enfermedad, estando lejos de lo que llamaba hogar en una ciudad completamente desconocida y sin tener a alguien a quien recurrir, apareció Mabel.
Una mujer de unos 50 y tantos, curtida por la vida, seria pero tan graciosa, ordinaria en todo el sentido de la palabra, luchadora y sobre todo FUERTE. Si hay algo que recuerdo de ella es su carácter, esa voz fuerte y firme que ponía a la hora de tener que defenderse a ella o a su marido. Recuerdo como se peleaba con quien sea por estar tan solo tranquila y cómoda mientras pasaba otra estadía mas en ese hotel.
Sus rulos totalmente desordenados, a veces sin peinar, su rímel corrido con sus ojeras grandes y esos ojos caídos por la edad y de tanto sufrir reflejaban lo que era nunca darse por vencida, esa actitud de "la mas pijuda de la cárcel" la hacia tan única.
En ese momento me di cuenta que no éramos tan distintas.
Estaba cansada, triste y sobre todo rota. Tuvo que crear todo un personaje para hacerle frente a la vida y a sus altibajos, para cubrirse de las apuñaladas del destino y como a veces juega un juego sucio, muy sucio. Detrás de toda esa coraza había una mujer frágil, que antes de todo esto tenia una vida hermosa y sencilla con su marido, su perrita y sus nietos e hijos, una mujer que transformo su tristeza en odio y ese odio lo volvió su armadura.
En ella vi lo que quería ser, quería ser como ella, una mujer fuerte, que va de frente, quería tener ese carácter de poder defenderme, luchar y no darme por vencida.
Mabel fue una parte importante de mi sin que ella lo supiera, fue como una luz que me sonrió en el rostro, mostrándome que ante tantas cosas horrendas que me pasaran en la vida, tenia que ser fuerte y ponerme de pie, que por mas que lo pierda todo, siempre había que intentarlo una vez mas, cueste lo que cueste.
Así aprendí a hacerle frente a mis papás, a dejar que me basureen y me traten horrible, a mis miedos, y a todo lo que algún momento me ahuyentó de lo que quería, trate de hacerme fuerte, trate de construirme una armadura con lo que pude, pero que me cubrió por muchos años.
Gracias Mabel.